Mi hija nació a las 40 semanas de gestación, con 2,980 Kg. de peso y 48 cm. de estatura. A los dos meses la operaron de estenosis hipertrófica del píloro pues no dejaba de vomitar. Ya entonces no hacía peso ni talla, pero lo achacaron a los vómitos. Mas adelante, como a los 4 meses, le detectaron un soplo funcional y reflujo vesicoureteral lateral, por una infección de orina, y estuvo con tratamiento de profilaxis como hasta los dos años.
Cuando nació, a los 7 días, le hicieron un reconocimiento neonatal rutinario, una ecografía, y vieron algo parecido a un quiste en el riñón. A los 7 años le repitieron la eco renal y descubrieron que tenía los riñones en forma de herradura; pero no le dieron importancia.
Ella desde pequeña siempre ha estado en un percentil 3 de estatura y yo desde siempre me quejaba a todos los médicos de esto, pero me decían que la niña estaba bien y que como yo soy bajita, y la niña seguía su curva de crecimiento sin parón, tampoco me hicieron caso.
Preocupada por el escaso crecimiento, y viendo que la ropa le valía año tras año, insistí a su pediatra. Controlamos en otros 6 meses el crecimiento y puesto que le salió a la niña un botón mamario, fue cuando le hicieron el cariotipo y nos confirmaron, cuando la niña tenía 11 años, que era mosaico 45X[27], 46X delX (p11.4)[23]. A partir de ese momento ya nos explicamos el por qué de todas esas “cositas“ que iban saliendo y siempre pasaron desapercibidas a los médicos.
Mi hija es una niña muy inteligente y responsable, de las más listas de su clase, y siempre ha sacado los cursos con Sobresaliente, incluidas las matemáticas. Es una niña muy madura y una lectora empedernida.
Espero que os ayude mi experiencia.
Estadísticas
Este relato forma parte del archivo de experiencias de la web. Cada vivencia es personal y no sustituye el consejo profesional.